La medición del valor que los clientes dan a los productos o marcas de una empresa es una métrica de suma importancia para mejorar las relaciones con los clientes e incrementar su valor. Hay un enunciado muy conocido que dice que obtener un nuevo cliente es cinco veces más costoso que retener uno que actualmente lo es, y este es el principal objetivo de la medición del valor para el cliente.
A continuación se pueden observar dos pirámides, la primera es un organigrama tradicional que se basa en el pensamiento obsoleto que coloca en la parte superior a la alta dirección, y se va bajando de niveles hasta llegar a la base, en dónde se encuentran los clientes. Las empresas orientadas a los clientes dan vuelta esta pirámide poniendo a los clientes en el nivel superior, seguido por los que tienen contacto directo con ellos (Kotler & Keller, 2006).


